En el uso diario de Internet, se va recopilando y almacenando, directa o indirectamente, información personal y profesional sobre nosotros (cuentas y perfiles en páginas web, fotos o publicaciones añadidas a redes sociales, comentarios y opiniones, etc.). Creamos con ello lo que se denomina “huella digital”.
No hay que confundir este concepto con nuestra huella dactilar o la firma electrónica con huella. Nos referimos al rastro de información que vamos dejando a medida que usamos Internet. En la mayor parte de los casos, somos conscientes de que esta información está disponible y es accesible al público. Esto se debe a que se ha tenido que realizar alguna acción (por nuestra parte o por terceros con los que tengamos relación personal, profesional o comercial), que ha supuesto la publicación de datos en Internet.
Lo preocupante -por tanto- no es la huella digital, que es un conjunto de información sobre nosotros que, más o menos, podemos controlar, privatizar o limitar, sino la sombra digital. Este concepto se refiere a toda aquella información que se almacena automáticamente en dispositivos (móviles, relojes inteligentes, navegadores del coche, etc.) y programas o aplicaciones.
De hecho, en la actualidad se estima que los datos recopilados mediante sombra digital son el triple de los que nosotros conscientemente facilitamos (huella digital). Estos datos se pueden llegar a considerar mucho más valiosos que cualquier fotografía nuestra en internet, porque permiten la creación de perfiles. Es decir, ofrece la posibilidad de conocer nuestros gustos, hábitos, salud física, personalidad, estilo de vida, creencias, ideología y demás información, que, si nos diesen a elegir si compartirla o no, probablemente preferiríamos no hacerlo, por considerarse privada, íntima o muy personal.
Recuerda que el uso de nuevas tecnologías nos facilita mucho la vida, y más si son gratuitas. Pero, el precio que pagamos por ello suele ser nuestra propia información. Por eso, antes de navegar por una web, utilizar una red social, crear una cuenta online o descargar una aplicación, lee detenidamente las Políticas de Privacidad y Protección de Datos o las Condiciones Generales de Uso de las mismas.
