Los ciberdelincuentes pueden llegar a infectar y acceder a nuestros dispositivos (especialmente móviles y tablets), profesionales o personales, por medio de aplicaciones falsas que hayamos podido descargar o programas maliciosos que se han instalado al pinchar en un enlace fraudulento.
De esta forma los pueden utilizar a su antojo, sin nuestro conocimiento ni consentimiento e incluso llegar a lanzar ciberataques desde los mismos.
El perjuicio para nosotros, por tanto, no es solo que se haga un mal uso de nuestra información contenida en el dispositivo o en aplicaciones (ejemplo, app bancaria, Whatsapp, correo electrónico, redes sociales y demás), sino que seamos utilizados para cometer un delito y que, en caso de investigación policial, salga implicado nuestro dispositivo como medio a través del cual se ha cometido.
¿Cómo podemos detectar esta intromisión?
- La batería se agota de forma rápida, a pesar de las horas de carga.
- El dispositivo se sobrecalienta, sin haber estado expuesto a altas temperaturas.
- Tenemos un programa o aplicación nueva instalada, que no hemos descargado conscientemente.
- Recibimos notificaciones inusuales de nuestros programas y aplicaciones.
- Detectamos cambios en nuestra ubicación, al utilizar programas o apps de mapas o GPS.
- Perdemos capacidad de procesamiento, lo que hace que funcione muy lento el sistema.
- Hay un aumento notable en las estadísticas de consumo de datos, que incluso puede perjudicarnos a nivel de factura si excedemos la tarifa contratada (comprobar en “Ajustes – Datos móviles” o en el ordenador en «Configuración – Red e Internet – Uso de datos»).
- Si todo encaja, debemos informar cuanto antes al Dpto. de IT, a nivel laboral, y a la Policía, a nivel particular.

